Nuevo Laredo, Tamps. Durante lo que va de 2026, la Dirección de Protección Civil y Bomberos de Nuevo Laredo no ha registrado muertes de personas migrantes por ahogamiento en el río Bravo, un hecho considerado inusual frente a los antecedentes de años recientes en esta frontera.
De acuerdo con información oficial, la cifra contrasta con los registros previos: en 2025 se recuperaron cinco cuerpos; en 2024 fueron ocho, de los cuales siete correspondían a migrantes; en 2023 se reportaron nueve casos; en 2022, diez; y en 2021, un total de 20, lo que evidencia una tendencia histórica de incidentes fatales en el afluente.
El director de Protección Civil y Bomberos, Humberto Fernández Diez de Pinos, atribuyó esta reducción a la implementación de estrategias preventivas. “Afortunadamente este año no hemos tenido ninguna persona con características de inmigrante ahogado en el río. Ha sido un trabajo arduo en concientización, patrullaje en zonas cercanas y el uso de autoparlantes para alertar a la población”, señaló.
El funcionario añadió que el reforzamiento de la vigilancia por parte de corporaciones estadounidenses también ha incidido en la disminución de intentos de cruce. “Hay una supervisión más estricta en la frontera por parte de CBP y la Patrulla Fronteriza, lo que ha contribuido a reducir estos eventos”, indicó.
No obstante, durante el presente año se registró el fallecimiento de un menor de 14 años que ingresó al río con fines recreativos. “Lamentablemente hubo un joven que perdió la vida; realizamos labores de rescate y se recuperó el cuerpo”, precisó.
Ante este panorama, las autoridades reiteraron el llamado a evitar introducirse al río Bravo. “No es un balneario; presenta corrientes, basura y cambios de profundidad que representan un riesgo considerable”, advirtió Fernández Diez de Pinos, quien destacó además la colaboración de pescadores locales en labores de prevención y promoción de la autoprotección.
