Claudio Lomnitz, miembro de El Colegio Nacional, ha publicado Antropología de la zona del silencio (Ediciones Era, 2026), el tercer volumen de sus conferencias sobre la violencia y el crimen organizado en el país.
En este volumen parte de una investigación colaborativa con la Comisión Nacional de Búsqueda de personas desaparecidas y la Comisión Local de Búsqueda de Personas de Zacatecas. El autor es capaz de diseccionar la forma en que las pugnas de grupos rivales del crimen organizado, en esa entidad, han provocado inestabilidad en sus municipios y fronteras.
“Tratamos de demostrar cómo funciona esto para una región. La región es el estado de Zacatecas. Es un libro enfocado, sobre todo, en el terreno de la comunicación. El problema de centro tiene que ver con la idea de zona de silencio. Esta idea, como usted sabe perfectamente, surge desde el periodismo para recurrirse a lo que va ocurriendo cuando el asesinato de periodistas, el amago de periodistas o de medio, va apagando o alterando profundamente la naturaleza de la cobertura periodística de una zona”, compartió Claudio Lomnitz en entrevista exclusiva para El Siglo de Torreón.
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A Antropología de la zona del silencio le anteceden los libros El tejido social rasgado (Ediciones Era, 2022) y Para una teología política del crimen organizado (Ediciones Era, 2023), por eso, para el autor, es un error pensar que la escala de violencia comenzó en el año 2006 tras la declaratoria de guerra del entonces presidente Felipe Calderón a los cárteles del narcotráfico. Sus raíces son más profundas, con un origen desde las décadas de los años ochenta y noventa del siglo XX.
Ante la pregunta de si México se ha convertido en una zona de silencio, Claudio Lomnitz responde afirmativamente. En el momento en que pesan amenazas sobre la prensa y los periodistas, especialmente cuando abordan temas relacionados con la violencia, la desaparición de personas o el crimen organizado, eso produce una cierta inflexión en la comunicación.
“Y esa inflexión es muy dispareja. No todos los medios están igual de sometidos a esa clase de presión. No todos los temas están sometidos a esa clase de presión. Entonces, no es que México sea una zona de silencio en un sentido parejo, pero sí es una zona de silencio en el sentido de que ya llevamos acumuladas varias décadas de asesinatos a periodistas, de amagos a periodistas, amagos a medios. Y ese cúmulo de experiencias ha ido dándole un acento o una serie de condiciones al proceso de comunicación a nivel nacional, de manera muy diferenciada”.
Como se comentó con anterioridad, para esta investigación, entre 2022 y 2024, el autor realizó trabajo de campo en distintos puntos de Zacatecas. Uno de ellos fue el municipio de Sombrerete, ubicado al norte de la entidad, en la frontera con Durango y donde viven poco más de 60 mil habitantes. Se trata de una zona del país donde la justicia es tomada por quienes crean las injusticias.

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“Zacatecas tiene algunas peculiaridades. Es un estado norteño, pero sus niveles de pobreza se parecen más a los del sur. Zacatecas es un estado muy grande, territorialmente más grande que Michoacán, pero con una población mucho más pequeña. Entonces, se puede decir que es más rural. Las ciudades más grandes, como Fresnillo o Zacatecas, son ciudades bastante pequeñas de 120 mil o 150 mil habitantes. Y tiene muchos municipios con muchos ranchos, con cabeceras municipales pequeñas de 10 mil o 15 mil habitantes en municipios bastante grandes. Entonces, cuando el crimen organizado toma uno de esos municipios, por supuesto que controla al municipio y a la policía municipal, necesariamente”.
Otro aporte importante de Claudio Lomnitz es lo que ha llamado “espectros y geografía del silencio”. En esta sección, el autor buscó explorar, en el terreno cualitativo, la forma en que la sospecha generada por las desapariciones produce silenciamiento.
“Ese es un tema central en este libro. Me parece que es uno de los aportes interesantes, de un enfoque más antropológico para un rector general. La idea del espectro es que hay una presencia de una ausencia. Suena paradójico, pero es eso; hay algo que está presente, pero que uno no está viendo, o teme que quizá pueda estar o no estar, o uno sabe que no está, pero que debería estar. Por ejemplo, la figura del desaparecido es una figura espectral, porque hay una presencia de una ausencia. Cuando las familias de un desaparecido salen a un espacio público a preguntar dónde está y ponen una ficha de búsqueda o una fotografía, eso es una presencia de una ausencia”.
