Mérida, Yuc. El Centro de Difusión y Conservación Ambiental Proyecto Santa María, construye actualmente “aulas especiales» para resguardar, de manera urgente del intenso frío y corrientes de aire gélido, a loros en rehabilitación y que han ocasionado afectaciones a éstas y a otras aves silvestres en distintas zonas de Yucatán.
Con este objetivo, la asociación civil —dedicada principalmente al rescate y cuidado de estas aves— fabrica e instala 80 dormideros que los loros utilizan para resguardarse de corrientes muy frías. Las aves ya están recibiendo, además, multivitamínicos para prevenir enfermedades.
De acuerdo con el Proyecto Santa María, las temperaturas muy bajas generan estrés y riesgos para la salud de los loros, pero cuando la temperatura desciende a 4 grados la situación se torna de peligro para las aves.
De tal forma, este organismo ciudadano solicita donativos en especie de tablas de pino de 2.30 metros de largo por 25 ó 30 centímetros de ancho, malla sombra en buen estado y bombillas de cerámica o lámparas de calor. La ayuda también puede ser económica.
Proyecto Santa María es una asociación civil y una UMA que trabaja en la rehabilitación de loros robados de sus nidos para venderlos como mascotas a fin de devolverlos a su hábitat. Los loros son animales en peligro de extinción y su extracción, venta y compra están prohibidas por ley.
Hasta el momento, las temperaturas en Yucatán ya registraron mínimos de 4 y 5.5 grados Celsius en diversos municipios rurales, mientras en que en Mérida, capital del estado, ya se contabilizaron en el mercurio 8 grados, según indican los reportes del Meteorológico de Yucatán y de Protección Civil de la entidad. Para este jueves se espera el arribo del frente frío 33.
Recientemente, La Jornada publicó que el Proyecto Santa María documentó 2 mil 935 reportes de 192 ciudadanos la presencia de nueve especies de psitácidos en Mérida, de las cuales tres tienen distribución natural en la entidad, cuatro son nativas de México y dos son especies invasoras, una de ellas con alta capacidad de reproducción y de generar efectos negativos en la infraestructura urbana.
Este programa —totalmente con la colaboración ciudadana— duró un año con un lapso de traslape de tres meses más y que concluyó el 31 de enero pasado. En 2025 se realizó el primer reporte con sorprendente éxito.
El proyecto coincide con la protección de loros, pericos y cotorras ya que, según los expertos, México tiene 22 especies de loros, de las cuales 11 están en peligro de extinción, ocho se consideran especies amenazadas y tres más se encuentran bajo protección especial.
