La informalidad laboral es uno de los principales desafíos para la economía mexicana y aunque muchos empresarios consideran que migrar a este esquema es una salida fácil frente al encarecimiento de impuestos y nuevas regulaciones, Coahuila se mantiene como el principal generador de empleos formales en el país.
Luis Olivares Martínez, secretario de Desarrollo Económico en Coahuila, reconoció que para algunos negocios locales la informalidad se convierte en una acción de supervivencia.
“Oye, me voy a la informalidad o desaparezco. También hay que entenderlo”, señaló. Sin embargo, destacó que las empresas transnacionales que operan en el estado ofrecen seguridad social y prestaciones a sus trabajadores, lo que coloca a Coahuila en una posición favorable.
“Al final del día, eso es un parámetro que como estado nos pone en una muy buena posición”, agregó.
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Coparmex ha advertido que el panorama para las pequeñas y medianas empresas en México se ha vuelto cada vez más complejo. En los últimos cuatro años, las compañías han enfrentado cambios regulatorios que, si bien buscan mejorar las condiciones de los trabajadores, han generado presiones adicionales para los patrones. Entre ellos destacan el incremento del salario mínimo, la ampliación de vacaciones, la reducción de horas de trabajo y nuevas disposiciones como la llamada Ley Silla.
La situación no solo ha incrementado la informalidad, sino que también ha provocado cierres definitivos de negocios. Según cifras del IMSS, en 2021 había 51,618 patrones registrados, mientras que para 2024 la cifra cayó a 17,397, lo que representa una pérdida de más de 24,000 empleadores formales.
La más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI reveló que la población económicamente activa (PEA) en Coahuila alcanzó 1.6 millones de personas, un incremento de 49 mil respecto al mismo periodo del año anterior.
La informalidad laboral sigue siendo un reto, pues 533 mil personas trabajaron en condiciones informales, lo que representó 33.3% de la población ocupada. Aunque la cifra disminuyó en 13 mil respecto a 2024, continúa siendo un indicador de vulnerabilidad.
La población desocupada fue de 51 mil personas, con una tasa de 3.1%, menor a la de 2024. Sin embargo, se observaron diferencias por género, la desocupación femenina subió a 3.6%, mientras que la masculina descendió a 2.8%. En términos absolutos, las mujeres desocupadas fueron 23 mil y los hombres 28 mil.
Olivares Martínez aseguró que, pese a los retos, Coahuila mantiene un buen ritmo en la atracción de inversiones. El funcionario adelantó que vienen anuncios importantes para La Laguna en materia de inversión.
