Las letras del profesor Enrique Hernández Vásquez continúan cosechando frutos en la aridez de la memoria. En esta ocasión, su libro ‘Los que se quedaron’, donde a través de una profunda investigación documental y testimonial aborda la presencia de los negros mascogos en La Laguna, ha sido reeditado por Cravioto Editores, un sello independiente con sede en la ciudad de Torreón.
El trabajo de Enrique Hernández tiene su origen en una anécdota de su etapa universitaria: cuando estudiaba en la Escuela de Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), un maestro le comentó sobre la presencia de los negros mascogos en el municipio de Múzquiz, Coahuila. Escuchar la historia de estos exiliados le despertó un ímpetu interno. Admiró su valor, su fortaleza, su lucha para escapar de la esclavitud en Estados Unidos y vivir en libertad.
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Como parte de un reportaje periodístico sobre la historia de los negros mascogos en La Laguna que próximamente será publicado en El Siglo de Torreón, el profesor Enrique Hernández comentó en entrevista que hace cinco años viajó a El Nacimiento, la localidad en Múzquiz donde residen los negros mascogos. Ahí se enteró de que a mediados del siglo XIX un grupo de más de 80 individuos había migrado a Parras de la Fuente.
Hernández decidió investigar y descubrió que los mascogos no solo estuvieron en Parras, sino también en la Hacienda Santa Ana de Hornos, municipio de Viesca, para trabajar en la pisca del algodón. Intrigado por el dato, comenzó a buscar la llave que le abriera las puertas a esa historia. Así dio con un artículo de Gildardo Contreras Palacios, publicado en El Siglo de Torreón. Ese texto le dio un nombre: Felipe Álvarez, negro mascogo que hasta 1891 vivió en el Ejido San Marcos, municipio de San Pedro, Coahuila.
“En esa época, don Felipe tenía 70 años aproximados. Y de ahí me agarro, de ese dato, empiezo a investigar. Encuentro su acta de defunción y ahí se menciona a un hijo suyo, en la declaración, quien comparece ante el registro civil. Y ahí tengo ya otro nombre. Además, de Felipe, ya tengo el nombre del hijo. Y sigo y sigo, y encuentro más hijos, nietos, y empiezo a armar todo el árbol genealógico de la familia”.
Ese árbol genealógico cultivado con su propia curiosidad y amor por la historia, lo llevó en Torreón hasta personas como Juana Pineda y Karla Zárate, descendientes de Felipe Álvarez. Pero el profesor también recorrió el área rural lagunera, pues se percató que gran parte de la familia Álvarez continuaba viviendo en San Pedro de las Colonias y en otros ejidos de ese municipio como San Marcos, Tacubaya y San Rafael de Abajo, entre otros.
Cabe resaltar la sensibilidad sociológica del profesor Enrique Hernández al momento de recopilar testimonios orales. A través de pláticas amenas y respetuosas, con atenta capacidad de escucha, tomó apuntes con pluma y papel, hiló historias, localizó conexiones familiares y trajo al presente una historia a punto de ser devorada por el olvido, con el fin de regresar a estas personas su identidad como afrodescendientes.


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UN REGISTRO DE GRAN IMPORTANCIA
Por su parte, Germán Cravioto, sociólogo y fundador de Cravioto Editores, indicó que la reedición de este proyecto se limitó a 100 ejemplares y fue financiada por un grupo cultural de Francisco I. Madero (entre cuyos integrantes se encuentra el profesor Ángel Varela) y la propia editorial. La importancia de la obra del profesor Enrique Hernández radica en que trabaja un campo muy poco explorado por los historiadores locales.
“Se me hace súper impresionante que exista este fenómeno histórico-social en la Comarca Lagunera y que no tuviera un abordaje mínimo desde la historiografía. Se me hace increíble. En la presentación del libro digo que es una especie de aventura etnográfica, porque se lanzó a cruzar por la carretera y llegar hasta los ejidos donde tiene un dato mínimo de que ahí vivió alguien con un nombre y un apellido”, señaló Germán Cravioto.
Para el editor, el profesor Enrique Hernández es portador de un espíritu aventurero y su libro ha nacido de una inquietud persistente. También recalcó que se trata apenas del comienzo de una búsqueda que, seguramente, otorgará más aristas históricas en un futuro.
Se espera que la reedición de ‘Los que se quedaron’ cuente con presentaciones en los municipios de Torreón, Francisco I. Madero y San Pedro de las Colonia, municipio de referencia de esta migración y presencia cultural. El material puede conseguirse a través de las redes sociales de Cravioto Editores.
Además, los descendientes de los negros mascogos en La Laguna buscarán formar una asociación y registrarse ante el Instituto Nacional de Poblaciones Indígenas (INPI).


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