Siente que la nostalgia es una enfermedad poética de la que uno nunca se cura y que sí es posible alcanzar la libertad cuando se escribe, de lo contrario no sería escritora. Iveth Luna Flores (Monterrey, 1988) presentó su más reciente libro Neblina afuera (Sexto Piso, 2025), durante la segunda jornada de la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2026, la cual se celebra este fin de semana en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario, en la capital de Nuevo León.
«Yo creo que sí somos libres cuando escribimos, porque creo que si no fuera libre no podría quedarme ahí. Y porque justo el lenguaje es movimiento. Incluso cuando vamos a escuchar música o cuando estamos platicando con alguien, sentimos la libertad de expresarnos. Entonces, yo creo que sí, que el lenguaje te va llevando a construir quién eres, o a apalabrar quién eres y qué estás haciendo».
Minutos antes de su presentación, donde fue acompañada en los comentarios por Greta Ramos y Azael Contreras, la autora conversó con El Siglo sobre la concepción de Neblina afuera, un volumen compuesto por diez ensayos autoficcionales en los cuales aborda temas como su niñez y juventud en Apodaca, la estructura patriarcal en las familias de clase trabajadora, la herencia obrera, la romantización del trabajo, sus inseguridades como escritora, su acercamiento a la poesía, su lucha por dejar de fumar, entre otros.
» Creo que la concepción que tenemos muchas personas que venimos de la clase trabajadora es que siempre hay una revisión de quiénes somos y qué sabemos, como si nunca pudiéramos decir: ‘Sí sé esto’ y ya. Lo hacemos, pero siempre vuelve esa desconfianza. Entonces, creo que ese miedo sigue ahí, muy vigente».
Neblina afuera puede leerse también como una novela fragmentada. Los ensayos están unidos por la necesidad de escribir, de enraizar en la memoria y habitar el pasado para que sea posible un futuro. En cada página, Iveth Luna Flores carga con las voces que la habitan.
"Fue un libro que escribí con mucha neblina. Pero claro, me siento fuera de esas nubes. Sí siento que haber escrito este libro, haber hecho el proceso de dejar de fumar y escribir en el día, estructurar mi rutina de escritora, me hizo ver muchísimas cosas que no había visto antes".
APROXIMACIÓN A LA POESÍA
En el corazón de Neblina afuera habita el ensayo "La forma más veloz que tengo de moverme". Allí, en breves párrafos, la autora reflexiona sobre papel que la poesía ha tenido en su vida, un género que se toma como quien entra a una casa vacía y la vuelve su hogar. En ese tenor aparecen frases como la de Jorge Luis Borges: "Cuando leemos un buen poema pensamos que también nosotros hubiésemos podido escribirlo, que ese poema preexistía en nosotros".
"Y creo que justo en la poesía y en mis relaciones personales fue donde también vi esto que dicen, de que uno puede salir del barrio, pero el barrio sigue en ti. Tú puedes salir de tu familia, de dinámicas tóxicas, de dinámicas dolorosas, y las vas a replicar si no las cuestionas, si no las aprendes a ver. Entonces, creo que para mí la poesía, o la literatura en general, me ha ayudado a identificar esos patrones, esas herencias. Y ver cómo también puedes intentar transformarlas, porque no puedes decir: 'Ay, ya no voy a ser esta persona', y ya, es imposible; vas cargando con todas esas voces que te habitan. Sí creo que la poesía fue ese pequeño departamento que no pude comprar, pero en lenguaje ahí está'.
En la actualidad, Iveth Luna Flores está dedicada al cien por ciento a impartir talleres de poesía. Para la también autora de poemarios como Ya no tengo fuerza para ser civilizada (UANL, 2022), es importante tomar la memoria, ir hacia atrás, hacia abajo, hacia lo más profundo, hacia las raíces.
