El desarrollo económico sostenible y equilibrado de una región no depende únicamente de grandes proyectos o eventos aislados, sino de la capacidad de diversificar la actividad económica y asegurar que los beneficios se distribuyan ampliamente entre las comunidades locales. En este contexto, iniciativas como la Copa Mundial de la FIFA 2026 y proyectos de infraestructura como el Tren Maya representan oportunidades excepcionales para detonar el crecimiento, siempre que se articulen con una estrategia integral de cooperación y dispersión económica.
Cuando se generan sinergias entre estas grandes iniciativas, la diversificación del turismo y la economía se potencia significativamente. Por ejemplo, la llegada masiva de visitantes para un evento deportivo de talla mundial puede extenderse más allá de los estadios y hoteles tradicionales, llegando a las colonias, mercados y pequeños comercios que hacen auténtica la experiencia local. Al mismo tiempo, proyectos de desarrollo regional como el Tren Maya facilitan la conectividad y el acceso a destinos emergentes, ampliando las oportunidades para que las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) formen parte de la cadena turística y comercial.
Sin embargo, para que este potencial se materialice plenamente, la cooperación entre distintos actores es fundamental. Gobiernos, sector privado, comunidades, hoteles y modelos como el alojamiento temporal deben trabajar juntos en la creación de políticas y acciones que fomenten la inclusión, la innovación y la sostenibilidad económica. Solo así se puede garantizar que la derrama económica se disperse equitativamente y que el beneficio alcance a una mayor cantidad de negocios y familias en diversas regiones.
Este enfoque colaborativo no solo maximiza los beneficios de cada proyecto, sino que también fortalece la resiliencia económica local y promueve un turismo auténtico y diversificado, que respeta y potencia la identidad cultural de cada lugar. En lugar de competir o fragmentarse, la suma de esfuerzos permite construir un ecosistema turístico y económico más robusto y adaptable, capaz de sostener el crecimiento a largo plazo.
En definitiva, la clave para que grandes proyectos y eventos como el Mundial y el Tren Maya generen un impacto duradero está en la cooperación y en la visión compartida de que la diversificación y la dispersión económica son el camino para un desarrollo local inclusivo y sostenible. Juntos, podemos aprovechar estas oportunidades para que más comunidades y negocios formen parte del crecimiento, y para que el legado económico y social trascienda el momento del evento o la obra, consolidando a México como un referente mundial en turismo y desarrollo económico.
