El estrés financiero se ha convertido en uno de los principales desafíos para las organizaciones en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud Financiera (Ensafi), 63.2% de las personas recurriría a préstamos con familiares o amistades ante una emergencia económica, lo que refleja la ausencia de mecanismos formales de liquidez entre la población trabajadora.
Esta dependencia del financiamiento informal no solo compromete la estabilidad personal, sino que también repercute en las empresas. Diversos estudios han demostrado que la presión económica se traduce en mayores niveles de ausentismo, menor productividad y un incremento en la rotación de personal, afectando directamente la continuidad operativa.
Ismael Díaz, director de Soluciones Corporativas de Sura Investments, advierte que el estrés financiero es un problema organizacional, si los trabajadores no cuentan con herramientas para enfrentar emergencias, las empresas resienten los efectos en el clima laboral, desempeño y continuidad operativa.
Ante este panorama, muchas compañías han comenzado a implementar Cajas de Ahorro, un mecanismo de ahorro voluntario que permite a los trabajadores destinar un monto fijo de su salario para acumularlo y recibirlo en una fecha acordada. Además, este esquema ofrece créditos con tasas preferenciales y rendimientos atractivos para los ahorradores. Más allá de ser una herramienta financiera, las Cajas de Ahorro fortalecen el vínculo entre empresa y colaborador, al brindar seguridad económica y confianza en el entorno laboral.
Una de las principales ventajas de este modelo es el beneficio fiscal: los ahorros generados están exentos del Impuesto Sobre la Renta, conforme al artículo 93 de la Ley del ISR. Esto convierte a las Cajas de Ahorro en un instrumento atractivo tanto para trabajadores como para empresas.
Entre los beneficios más destacados se encuentran la reducción del endeudamiento de los colaboradores al ofrecer créditos más accesibles, la disminución del estrés financiero que mejora la concentración y el desempeño laboral, el fomento de la cultura del ahorro con rendimientos compartidos, el beneficio fiscal directo para los participantes y el fortalecimiento del vínculo empresa-colaborador, lo que impacta positivamente en la retención de talento.
Implementar una Caja de Ahorro significa ofrecer una herramienta real para enfrentar emergencias económicas sin caer en ciclos de endeudamiento. Al mismo tiempo, impulsa la cultura del ahorro y genera valor compartido.
