La reconstrucción que permitió el regreso de la F1
La transformación comenzó el 24 de julio de 2014, estuvo a cargo del arquitecto alemán Hermann Tilke y duró 15 meses. La pista quedó en 4,305.88 metros y recibió nuevo asfalto en aproximadamente 80,200 metros cuadrados.
La Peraltada volvió a ser uno de los principales cambios: la Fórmula 1 dejó de recorrerla completamente a alta velocidad y el trazado comenzó a entrar al Foro Sol antes de regresar al tramo final. También se modificaron las Eses y se construyeron tres puentes peatonales y un nuevo túnel de acceso.
Las instalaciones fueron renovadas con un edificio principal de 25,878 metros cuadrados, 33 garajes y torre de control, además de un nuevo centro médico y un centro de prensa para 470 periodistas. Con las gradas permanentes y temporales, la capacidad llegó a aproximadamente 155,000 espectadores, 110,000 de ellos sentados.
La remodelación de la pista y sus instalaciones costó alrededor de 72 millones de dólares, mientras el proyecto a cinco años contempló entre 213.2 y 214.9 millones de dólares.
Tras recuperar la certificación de la FIA, el autódromo fue reinaugurado el 4 de octubre de 2015 y quedó listo para recibir nuevamente el Gran Premio de México.
Desde su apertura en 1959, el circuito cambió de recorrido, curvas e instalaciones para adaptarse a nuevas exigencias. El nombre adoptado en 1972 permaneció como homenaje a Ricardo y Pedro Rodríguez, los dos pilotos cuya historia quedó ligada para siempre a la pista.
Nota original: Expansión
