En Oaxaca, el mezcal no es una bebida: es memoria, territorio y oficio. Detrás de cada sorbo hay tiempo, manos que saben esperar y una relación profunda con la tierra. En un contexto donde el mezcal se ha vuelto tendencia, aún existen proyectos que defienden su origen artesanal y su dimensión cultural. Uno de ellos es Mezcal Oro de Oaxaca.
Este proyecto nace desde el respeto absoluto a los procesos tradicionales y a las personas que los sostienen. En su destilería, el mezcal se produce como se ha hecho por generaciones: con maguey cocido en horno de piedra, molienda paciente y destilación cuidadosa, sin atajos ni prisas. Cada etapa responde a un conocimiento heredado, transmitido de familia en familia.
Al centro de este proceso se encuentra la maestra mezcalera Juanita López, cuyo trabajo representa la continuidad de los saberes ancestrales en un entorno cada vez más presionado por la industrialización. Su labor no solo es técnica, sino profundamente simbólica: cuidar el mezcal es también cuidar la historia del lugar que lo vio nacer.
El mezcal forma parte de un entramado cultural más amplio donde conviven oficios, tradiciones y saberes que dan identidad a Oaxaca. Desde esta visión, Mezcal Oro de Oaxaca impulsa vínculos con artesanos, cocineros y espacios culturales que mantienen viva la relación entre comunidad, territorio y memoria.
La cultura oaxaqueña se expresa también en los espacios de encuentro, donde lo tradicional y lo contemporáneo dialogan sin romper sus raíces. Estos lugares permiten nuevas formas de compartir, de narrar y de acercarse a una herencia que sigue viva y en constante transformación.
Desde esta mirada, Mezcal Oro de Oaxaca no se limita a producir mezcal: promueve una forma de entenderlo como un acto cultural. Su trabajo busca visibilizar a las personas detrás de cada proceso, fortalecer los oficios y compartir historias que nacen del campo, del horno y del tiempo.
Visitar la destilería es entrar en un ritmo distinto: el del fuego, la paciencia y el conocimiento que no se acelera. Mezcal Oro de Oaxaca abre sus puertas a quienes desean conocer de cerca el proceso artesanal y probar un mezcal que nace del respeto profundo a la tierra y a la tradición que lo sostiene.
