Ha escrito una historia donde la imaginación es la constructora del entorno. El origen de este relato infantil es muy personal para la autora Iliana Olmedo (Ciudad de México, 1975): fue un regalo para una amiga embarazada cuyo hijo se llamaría Jonás, como el protagonista de la obra. Hoy el texto ha tomado forma con el título Salir del bosque (2025), el cual es publicado por la Universidad Autónoma de Sinaloa.
En esta novela corta de Iliana Olmedo, Jonás es un niño que ha despertado su imaginación a través de sus temores. Se trata de un niño valiente, intrépido, apasionado de buscar palabras nuevas en el diccionario y emplearlas en su vocabulario. Jonás debe ir a un partido de futbol, pero para ello tendrá que cruzar un inmenso parque. Cuando al fin se anima a hacerlo, el niño descubre un mundo donde dialoga con animales, quienes le dan consejos y ayudan a aminorar sus miedos.
«La expectativa en las cosas nuevas es mucho de lo que mueve la curiosidad en los niños. Parte de cierto miedo a lo nuevo, a descubrir cosas nuevas. Y ayer que estaba leyendo el libro con Carolina, mi hija, y me decía que le sorprendía que cada uno de los capítulos dejaba abierta una expectativa para seguir leyendo y ver qué es lo que le pasaba a Jonás, al personaje, ante algo que no conocía, que era adentrarse en el bosque, que despertaba cierto miedo, pero que venía acompañado de curiosidad».
Para Iliana Olmedo, una de las máximas de esta obra es conocer el mundo a partir de nombrarlo. Jonás no sólo descubre emociones, sino palabras que lo ayudan a comprender un poco más la realidad que lo envuelve. En cada capítulo de Salir del bosque, Jonás se encuentra con un criatura insólita y se instruye en una lección distinta: comprende el abandono, aprende a despedirse, asume que debe tolerar a los demás y respetar sus rasgos físicos, etcétera.
"Pensaba en que el personaje iba a ir adentrándose en este bosque que es como la vida, en el que vas conociendo distintas personas y cada una te va enseñando su lado bueno y mal; cada persona que conoces te enseña algunas cosas y también te decepciona algunas veces, aprendes, vas creciendo. Y todo esto cuesta mucho trabajo aprenderlo y muchos dolores cuando eres niño y adolescente; como tu realidad es muy inmediata, accesible, piensas que es para siempre. Y la realidad es que es una dinámica que se va a repetir a lo largo de la vida: conocer a alguien, quererlo, separarte de él, recuperar lo bueno, aprender lo malo, etcétera. Trataba de que este libro fuera justo un aprendizaje así para los niños, que vieran que siempre la vida va a ser encuentros y desencuentros, conocer y despedirse".
El bosque, que en realidad es un parque, recuerda la capacidad que el ser humano tiene de niño de magnificar todo a su alrededor. Iliana Olmedo comenta que los niños ven el mundo desde la exageración, donde todo es enorme, nuevo y emocionante. La memoria infantil se alimenta de aventuras.
"Cuando empecé a escribir para niños, pensaba que debía escribir el mundo como un poco idealizado, sin las partes oscuras. Pero la realidad es que de niño, mientras más temprano uno aprende que la realidad tiene lados buenos y lados malos, es mejor".
INSPIRACIÓN LAGUNERA
Iliana Olmedo tiene en la Comarca Lagunera su segunda casa. Su esposo, el también escritor Vicente Alfonso, es originario de Torreón y eso le permite visitar la ciudad varias veces al año. Fue en una de esas estadías que conoció el Bosque Venustiano Carranza y eso le permitió diseñar en imágenes y palabras el parque que Jonás debe cruzar en su libro.
"La idea del bosque salió porque en ese tiempo, cuando la escribí, era de las primeras veces que iba a Torreón y me encantó la idea de que al parque central más grande le llamen 'el bosque'. Entonces, pensé que así es exactamente cómo lo vería un niño: un parque que es un bosque inmenso. Me pareció una maravilla de Torreón".
