No muy convencido, mi amigo replicó: “Pues cuando vea a Gabrielito –se refería al senador Gabriel Elizondo– en Torreón, le reclamaré ese tema y le sugeriré extender la festividad del rodeo a mi terruño y al resto de Coahuila, para que en realidad sea un ‘patrimonio cultural intangible del estado’ y no sólo de Saltillo. Ya entrado en gastos, le pediré también que hable con el gobernador para hacer del rodeo una actividad accesible a todos, sin distinción alguna, y afianzar, a la vez, su potencial turístico y económico en las cinco regiones de Coahuila”.
Lo interrumpí: “¿Por qué no hablas directamente con el gobernador, que también es amigo tuyo?”.
Y me respondió: “En este momento es lo mismo porque Gabriel asegura haber visto, una noche de cacería con sus hermanos en su rancho de Villa Unión, un arbusto que ardía sin que el fuego lo consumiera. Desde el arbusto, asegura, oyó una voz que le decía: “Gabriel, Gabriel”, y le pidió que se quitara el sombrero y las botas porque el lugar que pisaba era sagrado. Luego le comunicó –casi igualito que Dios cuando habló con Moisés en el Monte Sinaí, según relata el libro del Éxodo (3, 1-22)– que había escuchado el clamor de su pueblo, los coahuilenses, y que lo había elegido para conducirlos en 2029 a la Tierra Prometida.
“Gabriel, sorprendido, presentó excusas por su falta de experiencia y capacidad. Para convencerlo, la voz del arbusto lo tranquilizó con un tono más enérgico: ‘No te preocupes, Gaby. Tú aguanta y demuestra, porque, de otra manera, no habrá milagro posible, a pesar de que tengo vara alta con la Santísima Trinidad’”.
Sorprendido por sus palabras, le pregunté a mi amigo: “¿Crees tú en la epifanía religiosa que tuvo el senador Elizondo en su rancho cinegético? Te pregunto porque nunca vas a misa, hablas mal de los curas y tampoco asististe a las clases de religión cuando estudiábamos en la prepa lasallista en Torreón”.
“Pues, mira –me replicó–, Gabriel cree y actúa, habla y camina como iluminado. Tanto es así que “la cargada”, tan sensible a los tormentosos vientos del poder y empeñada en sobrevivir abrazada al mástil presupuestal, lo sigue a donde va: bautizos colectivos, presentaciones de libros, jubilación de equinos o entregas de beneficios de Mejora”.
Cambié de tema y le pregunté: “Entiendo que eres amigo del gobernador, pero ¿no crees que tus críticas al Rodeo Saltillo Expo, Feria & Fest son exageradas?”.
“Absolutamente no –respondió de inmediato–. Más allá de cualquier crítica, celebro la visión detrás del proyecto que posicionará a Saltillo como un destino económico, turístico y de entretenimiento más atractivo. Eso fortalecerá, sin duda, la proyección del gobernador como figura nacional, con miras a formar parte, eventualmente, de un proyecto generacional.
Nota original: Vanguardia
