Habita un terruño donde la frontera entre el periodismo y la literatura es invisible.
Un lugar de letras, ese es su país. Vicente Alfonso no ve la razón de separar estos dos géneros; vive en ellos como un campesino que sabe cosechar historias a partir de preguntas y respuestas, con una técnica que ha marcado su carrera y que le ha permitido reunir las suficientes conversaciones para publicarlas en Crucigrama: Conversaciones sobre literatura (UANL, 2025), libro que recientemente presentó en la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2026 de Monterrey.
“Parece un lugar común, pero acá por estos rumbos se habla mucho de la franqueza de la gente y yo creo que es verdad. La forma de enunciar la cosas, ahora que tengo muchos años yendo y viniendo entre el centro del país y diferentes regiones, lo puedo comprobar […] esa franqueza se devela en la manera de preguntar, pero también en la manera de responder”.
Vicente Alfonso es norestense, es coahuilense, es lagunero. Acepta que en las preguntas que formula siempre hay un acento inconsciente que revela su lugar de origen. Para preguntar, aprendió de los grandes: Elena Poniatowska, Federico Campbell, Gabriel García Márquez y el lagunero Saúl Rosales, entre otros.
Pero eso no es todo el secreto; apunta que quien entrevista debe además tener la sensibilidad suficiente que le permita escuchar al otro y no atarse cual esclavo a las cadenas de un cuestionario.
“Eso es muy importante.
Preparar la entrevista te ayuda a no hacer un trabajo superficial, inmediato, sino una conversación a profundidad. También el hecho de no casarse con un cuestionario. Hay un asunto que me llama la atención desde hace algunos años: solemos pensar el periodismo como un ejercicio de corta vida, de corto plazo, y a la literatura como un ejercicio de largo plazo. En realidad, eso es una gran falacia, un gran prejuicio; hay artículos periodísticos que son vitales para una comunidad, y hay ejercicios literarios que caducan al día siguiente. Me gusta pensar en el periodismo como un ejercicio imperecedero.
El autor afirma que las prácticas del lenguaje se encuentran en constante evolución. Esto no pasa de largo para quien prepara una entrevista: hay que conocer las bases del formato tradicional, pero también hay que atreverse a experimentar, a preguntar de distintas formas o valerse de nuevas herramientas tecnológicas para ampliar su área de oportunidad.
Vicente Alfonso ofrece en crucigramas diálogos como el que sostuvo en un aeropuerto chileno con Carlos Monsiváis o como el que le significó su debut como periodista ante Elena Poniatowska. También destaca el encuentro con la poeta lagunera Enriqueta Ochoa o con el músico Jaime López; momentos llenos de poesía y musicalidad. Plumas más contemporáneas como Ana Clavel también amplían el panorama del lector y lo entintan de revelación.
Cabe señalar que algunas de estas entrevistas fueron publicadas originalmente en las páginas de la revista Siglo Nuevo de El Siglo de Torreón.
Para la presentación de Crucigrama, Vicente Alfonso contó con un público conformado mayormente por estudiantes de preparatoria y además se acompañó por integrantes de la Facultad de Medicina de la UANL. El evento formó parte del Café Literario de la feria, espacio pensado precisamente para el encuentro de autores con los jóvenes.
“Para mí es muy emocionante por una cosa que he contado y que voy a contar otra vez: uno de los primeros contactos que tuve con el periodismo y con figuras del periodismo que tuve, fue justamente aquí en Monterrey y en la UANL. Yo estudiaba música en la Unidad Mederos y enfrente está la Facultad de Comunicación. Y entonces, me cruzaba el estacionamiento e iba a escuchar a periodistas. Me tocó escuchar a Carlos Monsiváis, a Granados Chapa, a doña Elena Poniatowska.
Entonces, me parece una manera estupenda de cerrar el círculo. En ese momento no imaginaba que el periodismo iba a ser una de las vocaciones centrales de mi vida.
