Enero suele llegar con cuentas pendientes y una de las más temidas es el recibo de la luz. Para muchos hogares, el monto sorprende y genera la sensación de que el gasto se disparó justo al comenzar el año.
Pero, ¿por qué el recibo de luz parece más alto en estas fechas? Aunque la cifra puede causar molestia, no se trata de un aumento al azar ni de un error automático. Detrás del cobro hay varios factores que influyen y que suelen pasar desapercibidos durante el cierre del año.
El recibo de la luz llega más caro en el primer cobro del año
Durante las fiestas de fin de año, el consumo de energía en casa suele aumentar sin que se note. Las luces decorativas, los adornos eléctricos y los aparatos conectados por más horas de lo habitual permanecen encendidos durante gran parte del día, y muchas veces toda la noche, lo que incrementa el gasto sin que se perciba de inmediato.
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A esto se suma el uso más intenso de la cocina. Preparar cenas, recalentar alimentos y cocinar para reuniones familiares implica más tiempo con la estufa, el horno y otros electrodomésticos en funcionamiento, lo que eleva tanto el consumo de electricidad como el de gas.
Otro punto importante es que el recibo que llega en enero no refleja lo que se gasta ese mes. En realidad, corresponde al consumo acumulado de noviembre y diciembre, justo cuando hay más reuniones, más tiempo en casa y mayor uso de aparatos eléctricos, algo que se cobra semanas después.
Además, en algunos hogares el consumo puede rebasar el límite establecido por la tarifa doméstica. Cuando esto ocurre, se aplica una tarifa más alta, lo que significa que no solo se paga más por el uso total, sino que cada kilowatt tiene un costo mayor, encareciendo aún más el recibo.
¿Qué se puede hacer para pagar menos luz?
Aunque las bajas temperaturas no se pueden evitar, sí es posible tomar algunas medidas para que el gasto no se dispare. Usar el boiler solo en los momentos necesarios, apagar luces y aparatos que no estén en uso y evitar dejar equipos encendidos por costumbre puede hacer una diferencia real al final del periodo de cobro.

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También ayuda revisar el estado de las instalaciones y prestar atención al consumo que aparece en el recibo. Detectar fugas de gas, limitar el uso prolongado de calefactores eléctricos y conocer cuánto se gasta permite anticiparse y ajustar hábitos, para que el siguiente recibo no llegue con sorpresas.
