Exconsejeros electorales, politólogos y especialistas en materia electoral advirtieron que la reforma electoral que presentará en los próximos días el gobierno de la 4T y Morena será “la última estocada a la democracia mexicana”, provocará la desaparición de algunos partidos de oposición y consolida a un partido hegemónico y autocrático que disminuirá al INE.
El exconsejero electoral Marco Baños advirtió que la reforma electoral impulsada por la 4T y Morena es “la estocada final de la democracia mexicana”, ya que derivará una recomposición del sistema de partidos, donde desaparecerán algunos, con una oposición pírrica, lo cual consolida un partido autocrático.
TE PUEDE INTERESAR: Gobernación y Hacienda citan a Armando Castilla para revisar el acoso judicial contra Vanguardia
En entrevista con EL UNIVERSAL indicó que es preocupante cómo se perfila la reforma electoral, porque pese a que la presidenta Sheinbaum dice que sí se quiere un INE autónomo, el hecho concreto es que se buscan otros cambios que son muy complejos para la democracia mexicana, como quitar plurinominales en el Senado, Cámara de Diputados y Congresos estatales.
”Ello generará una imposibilidad de una representación adecuada de la pluralidad política que tenemos en nuestro país, porque muchos grupos de ciudadanos, de organizaciones ciudadanas que votan por candidatos que no ganan en los distritos, no tendrán representación en el Congreso”.
Asimismo, dijo, la disminución del financiamiento público afectará la competencia de los partidos más chicos e incluso para los partidos aliados de la coalición gobernante, es decir, el PVEM y el PT, que han manifestado su oposición a esta reforma electoral porque les restará posibilidades de competencia.
”Vamos a ver cómo los convencen, qué les ofrecen para que aprueben la reforma o cómo los amenazan para que la aprueben, porque hay que recordar que el morenismo se las gasta de esa manera”.
Respecto al tema del INE, dijo que hay una amenaza velada, primero sobre el tema de su autonomía, pero también de disminuir su presupuesto y estructura, así como al mismo tiempo quitarles a los OPL.
Tendremos una autoridad absolutamente inoperante, que no pueda con la organización de las elecciones, dijo.
”Lo cual sería un aliciente para que Morena que ya tuvo en las elecciones judiciales la prueba de que se puede votar con la mitad de las casillas, lo quiera replicar en 2027 y que además tiene la validación de la práctica fraudulenta de los acordeones”.
Baños expuso que “el panorama no luce nada halagüeño para la democracia mexicana, es un panorama donde la reforma se cierne como la última estocada a la democracia mexicana y la consolidación de un gobierno autocrático como lo ha impulsado Morena.
“Yo creo que ya tenemos un partido hegemónico, pero con una diferencia de lo que tuvimos con el PRI que fue señalado por prácticas fraudulentas, que cometió muchos actos de corrupción, pero desde los años 70 fue abriendo el sistema, a diferencia de Morena que busca cerrar espacios e impide la competencia democrática legítima con otras fuerzas, que se apropia de todos los espacios y quiere el control de todas las instituciones”.
Alertó que con esta reforma se tendrá una representación pírrica de la oposición.
Por su parte, el director de Laboratorio Electoral, Arturo Espinosa Silis, dijo que la reforma electoral que se cocina en Palacio Nacional busca favorecer a Morena, convertirlo en un partido hegemónico y borrar cualquier posibilidad de triunfo de la oposición, ello mediante la reducción de las candidaturas plurinominales y del presupuesto a partidos.
Argumentó que, paradójicamente, si en 2015 —primera elección en que participó Morena—, no hubiera habido plurinominales, no hubiera tenido representación en el Congreso porque no ganó ni un distrito de mayoría relativa.
“Es una reforma que busca minimizar aún más a la oposición, hacerla todavía aún más testimonial. No es una reforma que busque la pluralidad política, (…) busca fortalecer al partido en el gobierno, crear una hegemonía partidista y posteriormente que los partidos de oposición sean aún más chicos”.
Consideró que bajo el discurso de una supuesta democracia participativa se construiría una “fachada democrática” que le interesa a Morena para que en las elecciones “el voto no sea lo que cuente sino el control que ellos tienen del sistema electoral y las oposiciones no tengan margen alguno de maniobra, sino que el oficialismo tenga todo el control del aparato y del sistema electoral”.
