Elizabeth Burgos, antropóloga y escritora venezolana residente en París, ofreció recientemente una entrevista al medio Radio France Internationale (RFI) sobre la intervención estadounidense en su país natal, así como la captura de Nicolás Maduro y el debilitamiento del régimen chavista, el cual, asegura, es una “banda delincuencial” que actúa como consulado de Cuba.
Burgos es exmilitante comunista y una de las voces más críticas del chavismo a nivel internacional.
Por eso se ha plantado durante años ante los defensores del régimen y señalado sus carencias. Para ella, según lo externado en la entrevista, Maduro tiene “un cerebro cubano”, pues políticamente fue moldeado en la isla y se ha enriquecido a costa de su pueblo.
“En lugar de que la izquierda y los socialistas en Francia sigan defendiendo a Maduro como si fuera un militante socialista ejemplar, deberían mirar las cuentas bancarias que el gobierno suizo acaba de congelarle”.
Burgos se refiere al informe del gobierno suizo donde se notificó que, las cuentas de Nicolás Maduro y sus allegados en ese país, fueron congeladas por un periodo de cuatro años.
Consultada sobre la polémica internacional que ha significado la irrupción del gobierno de Donald Trump en Venezuela y las protestas surgidas a favor de Maduro, fue clara en cuestionar la defensa de un gobierno “instalado como una mafia”. Y desplegó que el chavismo ha empleado al petróleo como propaganda política, pues en realidad se trata de un producto nacionalizado en 1976 y que fue explotado por todas las grandes compañías (estadounidenses, inglesas, francesas) sin los conflictos de Medio Oriente.
“(Venezuela) Tiene más de un siglo viviendo del petróleo. La industria se construyó con tecnología estadounidense y con ingenieros venezolanos. Para producir petróleo se necesita un nivel tecnológico e inversiones enormes. Todo eso lo destruyó (Hugo) Chávez”, declaró para el medio francés.
CASO CORINA MACHADO Al caer Maduro, se especulaba que sería la ocasión idónea para que la derecha venezolana, encabezada por políticos como María Corina Machado (Premio Nobel de la Paz 2025) y Edmundo González Urrutia, tomara el poder del país. No obstante, Donald Trump decidió dejar el control al régimen chavista con Delcy Rodríguez (hasta entonces vicepresidenta) como presidenta encargada de Venezuela.
Para Elizabeth Burgos, la decisión de Trump fue una estrategia inteligente, pues “ambos corrían el riesgo de quemarse políticamente”. Añadió que no debe olvidarse que quienes poseen las armas son los colectivos y las milicias entrenadas en Cuba, además del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que controlan parte del sur venezolano.
En este tenor, ni Machado ni González Urrutia pueden enfrentar solos tal realidad; para ello se necesita un poder como el de Estados Unidos y el apoyo del chavismo.
“Vendrá un período difícil, porque la única manera de que el chavismo cumpla lo prometido es bajo amenaza. Si liberan solo cinco presos políticos y no a los miles que hay, habrá que presionar. A eso hemos llegado”.
Burgos también dio su perspectiva sobre la reciente invitación que Donald Trump le realizó a Gustavo Petro, presidente de Colombia, para visitar la Casa Blanca. Recordó que el mandatario colombiano había amenazado a Trump cuando, durante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, pues instó al ejército estadounidense a desobedecer a su presidente. Sin embargo, tras el 3 de enero, Petro entendió que debía cambiar de papel y dejar de actuar como si Estados Unidos fuese una nación derrotada.
“No solo él: varios dirigentes latinoamericanos han hecho lo mismo”.
Añade que desde hace 66 años, en Latinoamérica, existe una parte de la izquierda que vive en guerra permanente contra Estados Unidos y ese conflicto se ha transformado en una especie de guerra civil interna.
Por lo tanto, el movimiento de Trump en el tablero geopolítico de la zona es comprensible.
Conocida por su labor de investigación sobre las etnias americanas, en especial en su desarrollo contemporáneo y su postura ante las revoluciones populares de mediados del siglo XX, Elizabeth Burgos es autora de libros como ‘Me llamo Rigoberta Menchú: así despertó mi conciencia’ (Siglo XXI, 1985), con el cual obtuvo el Premio Casa de las Américas y dio a conocer internacionalmente a la futura Premio Nobel guatemalteca.
La investigadora visitó recientemente México, donde en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara presentó ‘De Venezuela al Kurdistán, crónicas de un destino’ (Kálathos Editores, 2025), de su compatriota Carol Prunhuber.
